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Tue 09 March 2010 2:53pm PST

1973

Un Serio Llamado de parte del Concilio Anual

Los delegados reunidos en el Concilio Mundial de Asesoramiento Departamental y en el Concilio Anual del Comité de la Conferencia General, en Washington, D.C., hacemos el siguiente llamado a los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en todo el mundo:

Nosotros creemos que el regreso de Jesús ha sido retrasado demasiado, que las razones de este retraso no están envueltas en misterio, y que la consideración más importante que enfrenta la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la de reorganizar sus prioridades, individual y corporativamente, para que la venida de nuestro Señor pueda ser acelerada.

Nosotros no somos los primeros líderes en la historia Adventista en sentir la urgencia de preparar a la Iglesia en su totalidad para la experiencia de la “lluvia tardía”, el “el fuerte pregón del mensaje del tercer ángel,” y del regreso triunfante del esperado Señor. A menudo la mensajera especial de Dios para el pueblo remanente hizo este llamado. Especial y específicas fueron sus palabras escritas en 1892:

“El fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra” (Cristo Nuestra Justicia, p. 56). Este enunciado es una declaración inspirada de que el cumplimiento de Apocalipsis 18:1-4, en el cual “otro ángel” se une a los tres ángeles de Apocalipsis 14:6-12 en la tarea de iluminar a toda la tierra con su gloria, ha comenzado. En los cuatro años que siguieron a la histórica Conferencia General en Miniápolis, el reciente y convincente énfasis de la “justificación por la fe” habría despertado a la Iglesia Adventista de tal manera que Elena de White pudo decir que el “fuerte pregón” había comenzado!

Una pregunta por lo tanto, ha eclipsado todos los demás temas en este concilio anual de 1973: ¿Qué le ha pasado al mensaje y experiencia que hasta 1892 habían traído el comienzo del último mensaje de advertencia y súplica para la tierra?

A pesar de que en nuestra seria búsqueda por respuestas no hemos tenido la disposición de culpar a aquellos a quienes el mensaje llegó primero, ni tampoco a aquellos que han dirigido el trabajo desde ese entonces hasta ahora, estamos decididos a descubrir cualquier trampa en nuestra historia pasada que pueda evitarse hoy y que tal lección sea de beneficio.

Pero mas que cualquier otra cosa estamos convencidos que es la experiencia presente la que es de principal preocupación - el camino que va de la insuficiencia pasada al rápido triunfo. ¡Ha sido el tiempo de la “lluvia tardía” durante muchos años!

No somos ignorantes al hecho de que en nuestras filas muchos de nuestros miembros disfrutan una experiencia de gozo y victoria. Ellos han recibido la experiencia de la lluvia temprana y se están gozando en el Señor. Pero esto no es causa para complacencia o exaltación. Como un solo cuerpo la iglesia aun está en la condición de Laodicea descrita por el Testigo Fiel en Apocalipsis 3:14-19. Por lo tanto, al intentar encontrar las causas específicas actuales del fracaso y retraso, el concilio ha anotado tres factores principales:

  • Los líderes y laicos no han aceptado por completo como un mensaje personal el análisis y llamado que Cristo hace a Laodicea. (Apocalipsis 3:14-22).
  • Los líderes y laicos son en algunos aspectos desobedientes a las directivas divinas, tanto en su experiencia personal como en la conducción de la comisión que ha sido dada a la iglesia.
  • Los líderes y laicos aun no han terminado la tarea de la iglesia.

Debido a que la experiencia de la lluvia tardía aun no ha venido, los delegados del Concilio Anual han llegado a la conclusión de que el mensaje de Cristo a Laodicea no ha sido entendido claramente u obedecido adecuadamente. El clímax de la secuencia de eventos predichos en la siguiente cita no ha sido alcanzado, indicando que aun existe la necesidad de un pueblo que cumpla con los requerimientos del Testigo Fiel y Verdadero: “Aquellos que lleguen a cada punto en sus vidas y enfrenten cada prueba, y venzan, sea cual sea el precio, habrán seguido el consejo del Testigo Fiel y recibirán la lluvia tardía y de tal manera serán preparados para ser trasladados” (Testimonies, vol. 1, p. 187).

El mensaje a Laodicea toma en cuenta una relación personal con Jesucristo que producirá un grupo de personas de alta calidad, vencedoras, que en las palabras de Cristo mismo, vencerán “así como yo he vencido” (Apocalipsis 3:21). Este mensaje producirá un grupo de personas a quienes Dios puede presentar sin pena como ejemplos de aquellos que “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12), un grupo de personas que por experiencia han aprendido que todo lo bueno es el resultado de estar sostenidos por el poder divino. Tales personas pueden ser confiadas con un poder especial porque lo usarán de la manera en que Jesús lo usó; verdaderamente, en todo aspecto de sus vidas reflejarán el carácter de Jesús.

Ser transformados a la imagen de Jesús, tanto en hecho como en palabra es el objetivo del proceso llamado “justificación por la fe” “La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta. La santidad es integridad para con Dios: es la entrega total del corazón y la vida para que revelen los principios del cielo” (El Deseado de Todas las Gentes, p. 510).

Como delegados de este Concilio Anual creemos que este es el centro de la necesidad de la iglesia - entender y experimentar todo lo que implica la frase “justificación por la fe.” Tal justificación es la voluntad de Dios vivida a través de una fe continua en Su poder. Dios está esperando por una generación de Adventistas que demostrarán que: el estilo de vida peculiar del remanente realmente puede vivirse en la tierra, que Jesús no dejó para Sus seguidores un ejemplo imposible de alcanzar, y que el poder de Su gracia “es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles” (Judas 24).

Cada miembro de la iglesia de Laodicea necesita más que un conocimiento teórico, o hasta de un conocimiento literal de la Palabra; cada miembro necesita rendir su vida de manera total y genuina bajo la autoridad divina de la Biblia y del Espíritu de Profecía - rendirse de esta manera bien puede llamar a cambios revolucionarios en el estilo de vida personal y en las políticas y prácticas denominacionales. Cada miembro debe reconocer que está involucrado ya sea en apresurar o retrasar la venida de Cristo. Dice la mensajera de Dios: “Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos” (Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 48).

Como líderes de la iglesia reunidos en este Concilio Anual hemos encarado honestamente el hecho de que existen inconsistencias entre lo que la iglesia predica y lo que practica. El permitir que estas inconsistencias continúen automáticamente producirá un retraso en el cumplimiento de la misión de la iglesia y la segunda venida de Cristo.

En su infinito amor, Dios ha enviado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día consejos inspirados que iluminan y aplican las palabras de las Escrituras. Estos consejos abarcan casi todas las facetas de la experiencia y testimonio cristianos. Como Adventistas del Séptimo Día no podemos declararnos ignorantes en cuanto a la voluntad de Dios concerniente a sus expectativas, ya sea para con cada persona individual o para con la iglesia. Si ignoramos o rechazamos el consejo divino, esto bien podría definirse como un acto de insubordinación que afectará nuestra relación en cuanto a la segunda venida del Señor. En palabras de la mensajera de Dios: “Tal vez tengamos que permanecer aquí en este mundo muchos años más debido a la insubordinación, como les sucedió a los hijos de Israel” (El Evangelismo, p. 506).

En este Concilio Anual, líderes organizados en pequeños grupos de estudio han examinado con gran seriedad las áreas donde posiblemente existen fallos en cuanto al seguimiento del consejo divino. Ellos han señalado la necesidad de tener mayor cuidado en la observancia del sábado, en la mayordomía de los regalos que Dios ha dado, en resguardar las avenidas del alma y en practicar los principios abarcantes y específicos de una vida saludable. En este último tema, ellos han tomado seriamente el enunciado inspirado: “Esta es una obra que tendrá que hacerse antes de que el pueblo de Dios pueda presentarse delante de El como un pueblo perfecto” (Testimonies, vol. 9, p. 154).

Estos grupos de estudio también han señalado evidencias de una moralidad en decadencia, incluyendo una actitud más casual hacia el divorcio y los matrimonios después del divorcio. Se ha expresado preocupación por la creciente tendencia a imitar al mundo en el vestuario y la ornamentación del cuerpo.

Estos grupos de estudio han examinado todo el espectro del trabajo de las instituciones Adventistas del Séptimo Día y han señalado evidencias de que algunas instituciones, en varios aspectos están perdiendo su carácter distintivo como instrumentos para el avance de la obra de Dios en la tierra. (Vea Fundamentals of Christian Education, p. 351). Mientras que serios esfuerzos se han efectuado en favor de una reforma, se reconoce que conforme las instituciones van creciendo, la dificultad de reformar es mayor.

Se reconoce que en una era de creciente conciencia social y cambio, las instituciones Adventistas podrían resultar involucrándose en actividades dignas, en las cuales el mundo también participa, mientras descuidan aquel trabajo que solo la iglesia del remanente puede hacer. (Vea Review & Herald, 26 de Noviembre de 1970).

Una de las amenazas más grandes que enfrentan nuestras instituciones de educación mayor puede verse en las filosofías y teologías falsas que inconcientemente pueden ser absorbidas por nuestros futuros maestros en instituciones del mundo e introducidas en los colegios Adventistas como el “vino” de Babilonia. (Apocalipsis 14:8-10; 18:1-4).

Se reconoce que la amenaza que constantemente acosa a la espiritualidad va creciendo con el aumento de las comodidades personales, las cada vez mas elevadas normas de vida y un deseo por la remuneración igual a la ofrecida por el mundo. La mensajera de Dios escribió: “Los fundamentos de la causa de la verdad presente se colocaron con abnegación y sacrificio personal... Necesitamos prestar atención para no dejar de lado el espíritu sencillo de abnegación que caracterizó a nuestra obra en los primeros años” (Mensajes Selectos, Tomo 2, p. 227).

Conforme el Concilio Anual ha ido revisando estos y otros aspectos de la vida del pueblo de Dios y de las instituciones de la iglesia, este se ha hecho la pregunta de que si mucho de esto representa insubordinación a la autoridad y voluntad de Dios expresada tan claramente en su Palabra y en los escritos del Espíritu de Profecía. Sin la intención de señalar las áreas en las cuales existe insubordinación, el concilio le suplica al pueblo de Dios en todo lugar a que responda al llamado de reavivamiento y reforma - a hacer los cambios que sean necesarios para que los miembros de la iglesia puedan representarla adecuadamente y puedan cumplir con su misión tan distintiva.

Como delegados de este Concilio Anual estamos muy concientes de un factor que retrasa la venida de Cristo: la tarea incompleta de llevar el mensaje de los tres ángeles a todo el mundo (Apocalipsis 14 y 18). Creemos que la Sra. White dejó bien claro que Cristo no puede venir hasta que todo el mundo haya tenido una oportunidad justa de escuchar el mensaje de salvación de Dios. Por ejemplo, ella escribió: “Si el propósito de Dios hubiese sido ejecutado por su pueblo al proclamar al mundo el mensaje de misericordia, Cristo ya hubiera regresado” (Testimonies, vol. 6, p. 450).

Dios estaba dispuesto a traer su obra a un rápido triunfo poco tiempo después de 1844, en 1888 y otra vez en 1901 (entre otros tiempos). ¿Por qué entonces el retraso? ¿Qué puede hacerse ahora?

En respuesta a esta pregunta, los delegados de este Concilio Anual de 1973 extienden el siguiente llamado a todos los miembros y obreros en todo el mundo. El llamado consiste en tres partes y aun así es uno solo:

  • Que sin mayor retraso abramos la puerta del corazón al Salvador, quien se encuentra esperando y suplicando para poder entrar (Apocalipsis 3:20). Recibamos a Jesús como el Gobernante absoluto de nuestra vida. Permitámosle entrar al corazón para que este pueda ser transformado y gobernado. Bajo la influencia de la “lluvia temprana,” vivamos la vida en total armonía con la luz que hemos recibido. Pongamos en práctica todo el consejo que Dios nos ha dado.
  • Que rechacemos el espíritu de insubordinación que por tanto tiempo ha influenciado decisiones individuales y de iglesia. Esto preparará el camino para la renovación de la “lluvia tardía” que ha sido retrasada desde los primeros años de nuestra historia, pues Dios no puede mandar al Espíritu en su totalidad mientras las personas hacen caso omiso de los consejos que El ha enviado bondadosamente a través del mismo Espíritu, el Espíritu de Profecía.
  • Que nos comprometamos de nuevo con la labor de la iglesia de alcanzar a los billones de habitantes de la tierra con el mensaje de los tres ángeles. Este compromiso requerirá dedicación personal, testimonio personal, sacrificio personal. Mas aun, requerirá por parte de cada miembro una profunda intercesión con Dios, suplicándole por la “lluvia tardía” del poder del Espíritu Santo para obtener un testimonio efectivo, convincente y lleno de amor en palabra y obra.

Creemos que todo el cielo esta listo para hacer grandes cosas a favor de la iglesia que lleva el último llamado de misericordia. Creemos que Dios tiene sorpresas maravillosas guardadas para cada miembro que se consagre por completo al plan celestial para el perfeccionamiento de Su pueblo – un pueblo que reflejará por completo la imagen de Jesús.

El siguiente enunciado claramente indica que vendrá un reavivamiento genuino: “Antes que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la tierra, habrá entre el pueblo del Señor un avivamiento de la piedad primitiva, cual no se ha visto nunca desde los tiempos apostólicos. El Espíritu y el poder de Dios serán derramados sobre sus hijos.”El Conflicto de los Siglos, p. 518. También está claro que Satanás intentará prevenir este reavivamiento: “El enemigo de las almas desea impedir esta obra, y antes que llegue el tiempo para que se produzca tal movimiento, tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación. Hará aparecer como que la bendición especial de Dios es derramada sobre las iglesias que pueda colocar bajo su poder seductor; allí se manifestará lo que se considerará como un gran interés por lo religioso.” - ibid. Si el movimiento carismático que se está propagando con rapidez por todo el mundo hoy día es el reavivamiento pronosticado por el Espíritu de Dios, claramente el tiempo debe estar muy cerca para que Dios derrame la lluvia tardía sobre Su pueblo remanente.

Por lo tanto, hacemos un llamado a los miembros de nuestra iglesia en todas partes a que se unan de la mano con los obreros de las diferentes conferencias y los oficiales de las iglesias para un gran reavivamiento y reforma que permitirán que Dios revele Su poder y gloria a un mundo necesitado y desesperado. Con toda la solemnidad que podemos demandar, llamamos a cada miembro a estudiar con suma seriedad la Palabra de Dios, a buscar primero el reino de Dios y Su Justicia y a orar por el derramamiento del Espíritu Santo para terminar la obra (ver Testimonies to Ministers, pp. 506-512).

El tiempo es corto. “Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.” (Mateo 24:44; ver también Testimonies, vol. 6, p. 406; Selected Testimonies, book 1, p. 67). © Review & Herald, 6 de Diciembre de 1973. SGCO

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