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Mon 06 September 2010 4:08am PST

1974

Líderes de la Iglesia Mundial en el Concilio Anual hablan a la Iglesia.

En el Concilio Anual de 1973, el Espíritu Santo se manifestó en la asamblea, refrescando los corazones de los delegados y produciendo un profundo deseo de alcanzar a Dios. Se percibía un espíritu de reavivamiento y se observaba la necesidad de una reforma. Como resultado de esta solemne experiencia, los delegados emitieron “Un Serio Llamado” (“An Earnest Appeal”) a los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en todo el mundo. El llamado reconocía que la iglesia se encuentra en la condición de la iglesia de Laodicea descrita en Apocalipsis 3:14-22, que el carácter de Cristo no ha sido “perfectamente reproducido en su pueblo” (Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 48), “que el retorno de Jesús ha sido retrasado en extremo... y que la consideración más importante que enfrenta la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la de reorganizar sus prioridades individual y corporativamente para que la venida de nuestro Señor pueda ser acelerada.”

La respuesta a este serio llamado ha sido impresionante en muchas partes del mundo. Ministros han usado el llamado como base para sermones; y en algunas áreas en reuniones de trabajadores han estado preocupados por estudiar los temas expuestos en este llamado. Como resultado, miembros en todas partes se han unido con líderes de la iglesia en la convicción de que la prioridad primera del movimiento Adventista debe ser espiritual teológica no organizacional. Aunque construyéramos la corporación ideal, utilizando los mejores principios modernos de negocios, quizás fallaríamos en nuestra misión sino entendemos claramente como la Iglesia debe alcanzar al mundo con su distintivo mensaje. La misión de la Iglesia depende de una teología correcta.

Claro, la verdad simple llamará a una distintiva experiencia y estilo de vida cristianos. Cuando la gente entiende lo que Dios espera de ellos están mas prestos a cooperar y cumplir Sus deseos.

Como delegados de este Concilio Anual, nosotros creemos que el espíritu de arrepentimiento individual y corporativo que resultó del llamado del Concilio Anual de 1973 para un reavivamiento y reforma debe continuar ser sentido al rededor del mundo; también que la condición de la iglesia descrita en el llamado de 1973 es aun correcta, y que la necesidad por un reavivamiento, arrepentimiento y reforma se mantiene.

Pero si la iglesia ha de avanzar espiritualmente para cumplir con su divina misión, Cristo y Su justicia deben ser sostenidas en alto continuamente ante nuestra gente, y todos los miembros deben entender claramente que Dios esta buscando preparar personas que “guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús” (Apocalipsis 12:12). Dichas personas habrán aceptado el mensaje a la Iglesia Laodicea del “Testigo fiel y verdadero” “Los que resisten en cada punto, que soportan cada prueba y vencen, a cualquier precio que sea, han escuchado el consejo del Testigo fiel y recibirán la lluvia tardía, y estarán preparados para la traslación...” (Joyas de los Testimonios, Tomo1, Pág. 66)

Tales personas habrán descubierto la alegría y paz al conocer a través de la experiencia que las buenas obras del cristiano son el resultado de ser sostenidos por el poder divino, que la “fe de Jesús” produce el carácter de Jesús.

Tales personas habrán contribuido a la vindicación del carácter de Dios y al ultimo trabajo para finalizar la gran controversia: “El honor de Dios, el honor de Cristo, están comprometidos en la perfección del carácter de su pueblo.”(El Deseado de Todas las Gentes , p. 625). “El Salvador anhelaba profundamente que sus discípulos comprendiesen con qué propósito su divinidad se había unido a la humanidad. Vino al mundo para revelar la gloria de Dios, a fin de que el hombre pudiese ser elevado por su poder restaurador. Dios se manifestó en él a fin de que pudiese manifestarse en ellos. Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dios como él vivió.” (Ibíd., p. 620). Para hacer esta gloriosa promesa una realidad en la vida del creyente, “Cristo ha dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal, hereditarias y cultivadas, y para grabar su propio carácter en su iglesia.” (Ibíd..., p. 625). La provisión está completa. No estamos solos. El ideal de Dios para sus hijos es más elevado de lo que puede alcanzar el más sublime pensamiento humano. “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Esta orden es una promesa. El plan de redención contempla nuestro completo rescate del poder de Satanás. Cristo separa siempre del pecado al alma contrita. Vino para destruir las obras del diablo, y ha hecho provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar.” (Ibíd..., p. 278).

La forma de vida del pueblo de Dios, vista en sus casas, vecindarios y trabajo demostrará que Dios es toda sabiduría, amor y justo en la forma que El gobierna el universo:

“El Señor desea contestar por medio de su pueblo las acusaciones de Satanás, mostrando el resultado de la obediencia a los buenos principios….

El propósito que Dios trata de lograr por medio de su pueblo hoy es el mismo que deseaba realizar por Israel cuando lo sacó de Egipto. Contemplando la bondad, la misericordia, la justicia y el amor de Dios revelados en la iglesia, el mundo ha de obtener una representación de su carácter. Y cuando la ley de Dios quede así manifestada en la vida, aun el mundo reconocerá la superioridad de los que aman, temen y sirven a Dios sobre todos los demás habitantes de la tierra... Es propósito suyo que aquellos que practican sus santos preceptos sean un pueblo distinguido. Al pueblo de Dios de la actualidad tanto como al antiguo Israel pertenecen las palabras que Moisés Escribió por inspiración del Espíritu: “Porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra. Deuteronomio 7:6” (Joyas de los Testimonios, Tomo 2, páginas. 366, 367)

Como líderes de la Iglesia sentimos profundamente que “la imagen de Jesús” debe ser reflejada claramente no únicamente en la vida personal de los miembros pero en sermones, literatura e instituciones Adventistas —colegios, hospitales y casas de publicación. La respuesta a la interrogante ¿Qué hay diferente en lo Adventista? Debería ser obvia a todos lo que entran en contacto en cualquier aspecto con la iglesia remanente. El objetivo Adventista es primeramente calidad que cantidad. Tal objetivo es alcanzado no meramente haciendo lo que otras organizaciones pueden hacer igual de bien, sea tal esfuerzo en salud, educación, programas de beneficio e inclusive sermones en campañas evangelistas o servicios de Sábado. Lo que sea que un adventista haga debería ser notoriamente diferente: Dios ordenó que su obra se presentara al mundo de un modo santo y distinto. Desea que sus hijos demuestren por su vida las ventajas del cristianismo sobre el espíritu mundano. Su gracia ha provisto todo lo necesario para que demostremos, en todas nuestras transacciones comerciales, la superioridad de los principios del cielo sobre los del mundo. Debemos demostrar que trabajamos según un plan más elevado que el de los mundanos.” (Joyas de los Testimonios, Tomo 3, Pág... 144)

La única forma en la cual instituciones denominacionales o servicios profesional individuales en cualquier área pueden producir un impacto sobre el mundo es primero darse cuenta que nada menos que una distintiva igualdad con Cristo—notoria e inescapable a todos—es su razón de existencia, y luego contratar únicamente aquellas personas que puedan contribuir con esta principal razón para establecer instituciones Adventistas. En el análisis final, son las personas quienes han de “reflejar plenamente la imagen de Jesús” (“Primeros Escritos”, p. 71)

De manera que, hacemos un llamado a nuestros miembros en todas partes a considerar cuidadosamente que tanto están permitiendo que el Espíritu Santo moldee sus vidas, que tan resueltos están a vencer todo pecado por la gracia de Dios, que tan seriamente están viendo a Jesús como su ejemplo en todas las cosas. Somos advertidos que aquellos representados por las 5 vírgenes insensatas (ver Mateo 25) incluye Adventistas del Séptimo Día, y aun hasta aquellos miembros que saben bien los textos Bíblicos para apoyar las distintivas doctrinas Adventistas. Estas “vírgenes insensatas” no son hipócritas. Ellas saben mucho acerca de Dios pero saben muy poco acerca de Dios como su Señor personal quien vino a “salvar a su pueblo de sus pecados” (Matero 1:21)

Las vírgenes prudentes representan a aquellos quienes permiten que los principios Bíblicos moldeen sus vidas. Sea para un mejor programa de salud para que sean de mayor utilidad en el servicio de Dios, o para tener una mente mas clara para discernir entre verdad y error, para un compromiso mas profundo a reverenciar el Sábado y buena mayordomía de las bendiciones materiales de Dios; o para una reexaminación detenida de aquellas influencias que bombardean el oído, ojos y tienden a contaminar el ama, las novias prudentes hacen de permitir a la Biblia y el espíritu de Profecía el estándar de toda conducta ser un hábito diario. La pregunta del ¿Porqué no? Es hecha menos y menos por las vírgenes prudentes cuando enfrentan decisiones en la vida con un alegre ¡SI! A lo que sea que Dios pida.

Hacemos un llamado a todos ha hacer estudios Bíblicos serios, meditación y oración una parte esencial de los programas de cada día. Recomendamos un fiel estudio de las lecciones de escuela Sabática y una sistemática lectura de los escritos de Elena G. De White, especialmente El desea de todas gentes, Lecciones Objetivas del Gran Maestro y Pasos a Cristo. Jesús paso la mayor parte de su vida estudiando la palabra y orando a Su padre por fortaleza, y aquellos que “guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús” no pueden hacer menos.

Aun más, las vidas que reflejan a Cristo son esenciales para evangelismo. Cuando mas un miembro se vuelva como Cristo en carácter, más cortés, más productivo y útil será en todas sus actividades de evangelismo, especialmente en su dedicación en el hogar y vecindario. Cuando una generación de Adventistas del Séptimo Día están verdaderamente decididos en convertirse en exhibidores de lo que la gracia de Dios puede hacer, el momento para la decisión final del mundo entero en contra o a favor de Dios no se prolongará mas.

Ese momento decisivo para la humanidad, llamado comúnmente el fin del tiempo de prueba, esta sumamente retrasado . Dios ha querido completar su trabajo en la tierra en muchas ocasiones significativas desde 1844, pero muchos de Su pueblo han fallado en comprender que es por lo que El esta esperando; otros no han tenido voluntad de cooperar con El. En 1879 Elena de White escribió: “Porque el tiempo se alarga aparentemente, muchos se han vuelto descuidados e indiferentes acerca de sus palabras y acciones. No comprenden su peligro, y no ven ni entienden la misericordia de nuestro Dios al prolongar el tiempo de gracia a fin de que tengan oportunidad de adquirir un carácter digno de la vida futura e inmortal. Cada momento es del más alto valor. Se les concede tiempo, no para que lo dediquen a estudiar sus propias comodidades y a transformarse en moradores de la tierra, sino para que lo empleen en la obra de vencer todo defecto de su carácter, y en ayudar a otros, por su ejemplo y esfuerzo personal, a ver la belleza de la santidad. Dios tiene en la tierra un pueblo que con fe y santa esperanza está siguiendo el rollo de la profecía que rápidamente se cumple, y cuyos miembros están tratando de purificar sus almas obedeciendo a la verdad, a fin de no ser hallados sin manto de boda cuando Cristo aparezca.” (Joyas de los Testimonios, Tomo 1, Pág... 506)

Solemnemente hacemos un llamado a nuestros líderes y miembros de la Iglesia en todas partes, a pensar cuidadosamente si están o no evitando o apurando el regreso de Jesús. Nuestro Dios esta esperando intervenir a favor de Su Iglesia en maneras mas allá de la comprensión humana, abrir puertas que permanecerían cerradas para el esfuerzo humano—ambos en las vidas personales de miembros dedicados y en el avance del evangelismo público que un día asombrará al mundo con su poder y claridad.

A la pregunta ¿Porqué continuamos haciéndolo esperar? Debería permanecer sobre cada hogar Adventista, cada reunión de Iglesia, larga o pequeña. Creemos que Dios tiene la voluntad de hacer a través de esta generación lo que ha querido hacer por muchas décadas. Creemos que se le debe dar la oportunidad de mostrar a través de Su pueblo hoy que Su gracia es suficiente para guardaros sin caída (Ver Judas 24), que el hombre y mujer viviendo entre la tentación y pecado pueden vencer así como Jesús venció (Ver Apocalipsis 3:21), y que Su estilo de vida produce las más felices, amables, confiables personas sobre la tierra.

La urgencia en esta hora tardía, la desesperación de nuestro mundo, el hecho de que muchos están “viendo  intensamente hacia el cielo,” y lo s desvanecientes días del tiempo de prueba de cada  ser humano claman por personas que se levanten a su tarea y resplandezcan. “Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad los pueblos: más sobre ti nacerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las gentes á tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” (Isaías 60:1-3).

Como delegados de este Concilio Anual de 1974, creemos que el mensaje a Laodicea es mencionado de una forma especial para los líderes de la Iglesia. De manera que, con toda la seriedad que podamos demandar, hacemos un llamado a todos los que Dios ha puesto en posiciones de liderazgo en la Conferencia General, en las divisiones mundiales, uniones, conferencias, misiones, instituciones y en nuestras iglesias guiar a los trabajadores y miembros a la clase de profunda experiencia espiritual que los habilitará “a reflejar a imagen de Jesús en su totalidad.” Esta experiencia hará liderazgo verdaderamente efectivo en la proclamación del “evangelio eterno para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nación y tribu y lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6) Cuando los siervos de Dios se contienen “El que dice que está en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), el día cuando el Espíritu Santo será sentido en el poder total de la lluvia tardía será apresurado, la tierra será alumbrada con la gloria del Ángel de Apocalipsis 18, y Jesús vendrá conforme a Su bendita promesa. © Review and Herald, November 4, 1974. SGCO

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